He defendido el ideal de una sociedad democrática y libre, en la que todas las personas vivan juntas en armonia e igualdad de oportunidades. Es un ideal que espero vivir lo suficiente para ver realizado. Pero si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir.

NELSON MANDELA

ANECDOTARIO

El Secretario de un juzgado de violencia contra la mujer, en la intimidad, nos comentó que hoy por hoy es muy dificil "librarse" de las denuncias aun pudiendo ser falsas, debido a la gran presión de la prensa sobre los jueces.

miércoles, 2 de abril de 2008

POR QUE NO ERRADICAMOS LA VIOLENCIA ENTRE GÉNEROS?

CARTA ENVIADA A LOS MEDIOS EL 2 DE ABRIL DE 2008


La violencia entre géneros ha existido siempre. Dentro del género humano existen personas de naturaliza violenta en ambos sexos. La motivación para desarrollar o focalizar la violencia contra la que en su día fue la pareja, o aun lo es, es variopinta, aunque a menudo se repite. Se trata en muchos casos de sensación de pertenencia frustrada, ánimo de controlar al otro, ánimo de vengarse por una infidelidad, o mil, o por abandono post-desenamoramiento, etc...

Sea como fuere, nada justifica que una persona agreda a otra. Nada justifica que nadie arruine a vida, la salud o el bienestar de otra persona a base de golpes, maltrato psicológico, denuncias falsas, o asesinatos.

A raíz de la creciente información (aunque sesgada) sobre violencia entre géneros, surgen, han surgido, y seguirán surgiendo asociaciones para defender y ayudar a las víctimas. (Especialmente las del género femenino). Parece ser que los hombres no deben necesitar ser ayudados (22% de las víctimas mortales a manos de sus ex son varones)¿?¿? Aunque ese ya es otro tema que no voy a profundizar hoy.

Tengo la absoluta convicción de que jamás lograremos erradicar el cáncer social que nos supone el asesinato y maltrato de tantas personas a manos de sus parejas o ex parejas. Jamás lo lograremos hasta que todos los ciudadanos que estamos a favor del respeto, la tolerancia y en contra de la violencia aunemos esfuerzos para luchar para y por los derechos de todos y todas por igual. Tengo la sensación que en la actual situación muchos colectivos tienen como objetivo no solo proteger a “los suyos” sino atacar a “los otros”. Y esto no debería ser una lucha entre géneros, sino una lucha contra la violencia. Hombres y mujeres deberíamos luchar juntos para erradicar la violencia sea del género que sea, juntos para lograr la igualdad, sin beneficios ni prejuicios para nadie. No se trata de vengarse de que en el pasado el hombre tuvo más derechos que la mujer y ahora las mujeres debamos pisotear los derechos del hombre con ánimo vengativo... Se trata de mirar adelante, sin recelo, sin rencor, y reivindicar en voz alta el respeto por igual a cualquier vida humana. Hacer de este modo cumplir el artículo 14 de la Constitución de 1978, hundido actualmente en más profundo ostracismo que reza literalmente: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”


Cristina

1 comentario:

devilwritter dijo...

Querida Cristina
He descubierto este blog como una isla de cordura en mitad de un mar de intransigencia, agresividad y radicalismo.
Así que supongo que es a personas como tú a las que se debería escuchar cuando se habla de la postura femenina en asuntos de este tipo, pero nunca se hará. Al menos de momento.
Te preguntas por qué no erradicamos la violencia entre géneros. Para mi, la respuesta es muy sencilla. Aterradora, pero sencilla.
No la erradicamos porque no existe. El concepto de violecia entre géneros -evolución tragicómica de la setentona lucha de sexos- es una cortina de humo que se ha creado para ocultar males mayores y mucho más arraigados en nuestra sociedad.
No voy a negar -sería un absurdo hacerlo- que existe un mínimo porcentaje de violencia entre hombres y mujeres fundamentada en el odio, en la aversión al otro por su condición, en este caso sexual.
Pero esa violencia se organiza como se ha organizado siempre la violencia fundamentada en el odio. Las personas racistas, homofobas o xenofobas no se relacionan con alguien de otra raza, con una persona extrajera o con alguien homosexual para luego matarles a golpes en la intimidad de su casa. Se dedican a buscarlos, guiados por su odio, e intentar matarlos, dirigidos por su locura.
Eso existe también en virtud del género. Son los psicópatas, las viudas negras e incluso los asesinos pertubados que experimentan lo que se ha dado en llamar síndrome de Barba Azul o de Enrique VIII -pocas explicasiones son necesarias-.
Es posible que algunos de los que matan o maltratan a sus parejas o ex parejas lo hagán siguiendo estos parámetros y pueda decirse de ellos que ejercen la violencia por machismo -o por hembrismo, según el caso-.
Pero no son la mayoría, no pueden serlo.
Pero la sociedad, los gobiernos que buscan el progreso, y el lobby feminista -que existe, no nos engañemos- tienen que creerlo así, tienen que hacernos creer que es así porque en caso contrario deberían explicarnos cual es el problema. Y la tragedia principal es que nuestro concepto de sociedad hace aguas.
Y lo hace porque la familia, la relación familiar y afectiva sobre la que se articula la organización cotidiana de la sociedad, se ha ido transformando en una estructura de poder, en lugar de en un institución de responsabilidad.
Nuestra cultura, nuestra civilización encamina cualquier forma de familia -monoparental, homosexual, heterosexual, reglada, de hecho y pongánse todas las formas que se quieran-, encamina las relaciones familiares hacia estructuras gerárquicas en las que cada vez más lo que importa es mantener el control, el poder y no asumir la responsabilidad y la afectividad que estas relaciones suponen.
Y por ello la dinámica familiar nos conduce en la mínima crisis a la violencia, a la falta de respeto, a la imposición, a la lucha por imponer nuestros criterios: a lo que, si sucediera entre naciones o entre clases sociales se denominaria, simple y llanamente: la guerra.
Mi reflexión sigue en
http://lefthandgod.blogspot.com/
Pero gracias por hablar de esto. Ya sebes que ahora, en este país, y en esta sociedad, tú eres más necesaria que nosotros.
A nosotros se nos omite por hombres.