Las denuncias falsas y su repercusión
El pasado día 27 de septiembre, se celebró en Madrid una manifestación en contra de las denuncias falsas de maltrato en el ámbito familiar.
Dicha manifestación estaba formada por personas afectadas por las denuncias falsas. Una denuncia falsa es aquella que uno formula con el único ánimo de perjudicar al denunciado, dejándose llevar por la ira, el odio, la mediocridad y la falta de respeto a la libertad y a la veracidad.
A pesar que desde el Ejecutivo y algunos de sus Ministerios se defiende que éste concepto no existe, la falsedad de la denuncia, es tal antigua como las acusaciones falsas en cualquier ámbito. Lo que sucede es que, en los casos de violencia intrafamiliar, cuando la supuesta víctima es una mujer y el supuesto agresor es el hombre, en esos casos, la presunción de inocencia queda absolutamente negada desde los juzgados, pasando por fiscales, jueces etc.
Y es que el hombre denunciado es culpable. Por el hecho de ser hombre. No es necesario presentar prueba alguna. Basta con una declaración en falso de una mujer para que todo el peso de la ley caiga, sin además posibilidad de recurso más allá de las Audiencias Provinciales, sobre el inocente que es juzgado y a quien de por vida arruinan en muchas ocasiones la vida.
Y es que si siempre se dijo que no hay nada peor que dar poder a un necio, ahora podríamos decir que no hay nada peor que vulnerar los derechos fundamentales como la presunción de inocencia y la igualdad que reza la Constitución en su artículo 14, pero que nadie respeta.
El Ministerio de Igualdad es realmente el Ministerio Rosa. Vela solamente por los intereses de las mujeres. Aunque para ello haya que vulnerar los derechos de los hombres. Ciudadanos de segunda desde que éste apartheid de género comenzó con la ley de violencia de genero de 1-2004
Lo más lamentable es que a la bajeza moral de denunciar falsamente, se le suma que no solamente se llevan literalmente por delante a un inocente sino que con su deleznable praxis dañan a las mujeres realmente maltratadas. Ya que la Administración no dispone de recursos infinitos de auxilio, y mientras se dedican a “ayudar” a las harpías, dejan de ayudar a aquellas realmente maltratadas. Las que en un 98% de los casos, ni tan solo se atreven a denunciar. Basta darse una vuelta por el Juzgado de Violencia contar la mujer y observar. La realmente maltratada es una mujer cuyos ojos hablan por si mismos, raramente viste más que un chándal y zapatillas. Son mujeres anuladas por su maltratador y con una auto estima tan baja que, vestirse o arreglarse ya no forma parte de su modus vivendi. La maltratadora profesional, es decir la que va de maltratada y lo que hace es maltratar encubierta por las leyes, va de diva. Se pasea por el juzgado con altanería, maquillada hasta el infinito y con modelitos de Barbie quinceañera.
Imaginemos un caso hipotético. Un padre divorciado conocedor de que su hijo de 8 años está sufriendo malos tratos acude al domicilio de la ex para intentar dialogar con ésta esperando que ésta cese de presionar al menor. A la llegada de éste, ella acude desafiante, sale corriendo, y se tira al suelo mientras teatralmente y partida de la risa, grita socorro. Tras la llegada del Cuerpo Nacional de Policía, que observan que el padre lleva mordeduras y arañazos y ella admite haberlos causado, y observan que ella tiene un leve arañazo en el dedo meñique, (provocado probablemente por su actuación teatral) les informan que si quieren denunciar, ambos se van detenidos. En aquel momento a ella se le pasa las “ganas de denunciar” y espera al día siguiente.
Ambos enjuiciados, y ambos condenados por sendos delitos de lesiones. Bien pues, éste caso es real. Y sucedió en nuestra ciudad.
A la difamación, impotencia, acoso, doble juicio, etc que padece el falsamente denunciado se le suma a menudo el hecho de que el niño sigue padeciendo el acoso de la madre que ya condenada sigue sin sentirse satisfecha pues la sentencia ha sido salomónica. De éste modo, el objeto de la intención de diálogo con ésta para que cesara en su empeño de manipular, acosar, amenazar y hacer mentir al menor no solo no cesa, sino que incrementa.
Quien le devuelve el honor al falsamente denunciado? Hace unos 10 días en una cadena de TV nacional llamó una mujer ya mayor de edad, 18 años, que narraba impotente como su madre la alienó de su padre al ser ella pequeña. Como la obligó a mentir en juicio oral diciendo que el padre abusaba sexualmente de ésta, y como el padre se vió condenado por las mentiras de la ex y de sus propios hijos que aterrados, no osaban llevar la contraria a la madre.
A pesar de éstos hechos lamentablemente frecuentes, ni el Ministerio Rosa, ni el de Justicia están por la labor de promulgar la verdadera igualdad, ni de perseguir a aquellos y aquellas que hacen uso de la administración de Justicia para simplemente dar cauce a su enfado, frustración y lamentable mente retorcida.
Las próximas generaciones conocerán como Genocidio lo que en éste país está sucediendo. Y lamentarán que sus antepasados fueran tan necios. Como nos lamentamos ahora del nazismo, o del mismo Apartheid.
jueves 1 de octubre de 2009
Las denuncias falsas y su repercusión
Etiquetas:
constitucionalidad,
denuncias falsas,
difamacion,
dignidad,
discriminación,
VIOLENCIA
Sobre toros...
Transcribo mi primera intervención Radiofónica en Radio Manía el pasado 30 de septiembre.
**********************************************************************************
Quisiera inaugurar “el contrapunto de Cristina” tratando un tema de actualidad, sociedad, cultura y tradición.
Y es que a tenor de lo acontecido durante éste pasado verano en diversas localidades a lo largo y ancho de la geografía de nuestro país, no puedo dejar de reflexionar, ésta vez en voz alta, sobre el arraigo que tiene la sociedad española a correr delante, detrás o simplemente plantarse delante de un astado.
7 muertos por cogida y más de 50 heridos solamente hasta la fecha de 31 de agosto, avalan que sin duda alguna el peligro no es motivo suficiente para mentalizar a la sociedad de nuestro país.
La negligencia de ponerse ante un animal de 500 kilos e intentar salir indemne es a menudo penada por la cornada de éste, que puestos a morir, en ocasiones muere matando.
Luego llega el llanto y crujir de dientes de los allegados a las víctimas. Humanas. Y puntualizo lo de víctimas humanas ya que al toro, sin preguntarle si le apetece o no, le ponen ahí, en primera fila. Para perseguirlo en algunos casos, humillarlo en otros y en cualquier caso terminar matándolo.
En 2007, el Consejo de Ministros aprobó un proyecto de ley sobre la protección de los animales de producción y de los utilizados para experimentación y otros fines científicos, que establece unas determinadas multas que oscilarán entre 600 y 100.000 euros. La base de este proyecto de ley tiene su origen en el Tratado de Ámsterdam de 1999, acuerdo en el que se establecía la intención de mejorar las condiciones de vida que sufren muchos de los animales antes de llegar al matadero o al laboratorio
En cuanto a los animales de compañía, el proyecto de ley exige a los propietarios la obligación de asegurar su protección, teniendo en cuenta las circunstancias concretas de cada animal, tales como especie, grado de desarrollo, adaptación y domesticación. Se castigará duramente el maltrato, abandono o utilización de animales en peleas. Esto es lo que decía el proyecto de ley… pero ¿Qué entiende el Consejo de Ministros por “castigar duramente”? Acaso una multa de 100€ o 500€ es una pena por maltrato o sacrificio de un animal?
Recordemos que en nuestra ciudad, el pasado verano, un perro fue recogido cadaver de la terraza en la que malvivía con su compañero, en éstado famélico éste último, carente de chip, de vacunas al día etc.
Qué o por qué algunos humanos tienden a abandonar, maltratar y menospreciar a los animales?
Y dicho esto, qué tipo de ser es el toro? Por que es evidente que no se trata de un humano, pero por lo que podemos ver, en nuestro país parece no tener categoría de animal, pues las leyes de protección a éstos, parecen tratarlo como exceopción.
O quizás puede más el arraigo de una tradición que el respeto por los animales?
Se me ocurre qué sucedería si al ritmo de “olé, olé, olé!” y con el discurso de que las tradiciones no deben de perderse, recuperáramos los circos romanos, donde a los cristianos como a mí misma, los soltaban a luchar cuerpo a cuerpo con los leones. O las luchas de gladiadores. Quizás debieran tambien recuperarse, pues las tradiciones tan arraigadas a un pueblo como es el romano, y del cual descendemos, no pueden caer en el ostracismo….y ya de paso, que el alcalde del lugar de turno, (como los que defienden lo de los toros) decidiera haciendo uso de su pulgar si el gladiador vive o merece morir.
Que duro no? Cuando hablamos de vidas humanas parecemos no tener dudas… pero por que hacemos gala de ésta doble moral para con el respeto de la vida ajena?
Imaginemos un remake del Planeta de los Simios, pero que nos hallaramos de repente en “el planeta de los toros” ¿Cómo mereceríamos como raza ser tratados? Les invito a visionar dicha película y reflexionar a “la torera”
El mundo evoluciona, cada vez disponemos de más tecnología, pero como humana que soy, inmersa por naturaleza en éste mundo tecnológico tanto laboralmente como humanamente, no dejo de tener la sensación de involución en cuanto al respeto a lo ajeno humano y animal se trata, así como el honor a la verdad. Tema del que os hablaré en próximas ocasiones. Si las hay.
**********************************************************************************
Quisiera inaugurar “el contrapunto de Cristina” tratando un tema de actualidad, sociedad, cultura y tradición.
Y es que a tenor de lo acontecido durante éste pasado verano en diversas localidades a lo largo y ancho de la geografía de nuestro país, no puedo dejar de reflexionar, ésta vez en voz alta, sobre el arraigo que tiene la sociedad española a correr delante, detrás o simplemente plantarse delante de un astado.
7 muertos por cogida y más de 50 heridos solamente hasta la fecha de 31 de agosto, avalan que sin duda alguna el peligro no es motivo suficiente para mentalizar a la sociedad de nuestro país.
La negligencia de ponerse ante un animal de 500 kilos e intentar salir indemne es a menudo penada por la cornada de éste, que puestos a morir, en ocasiones muere matando.
Luego llega el llanto y crujir de dientes de los allegados a las víctimas. Humanas. Y puntualizo lo de víctimas humanas ya que al toro, sin preguntarle si le apetece o no, le ponen ahí, en primera fila. Para perseguirlo en algunos casos, humillarlo en otros y en cualquier caso terminar matándolo.
En 2007, el Consejo de Ministros aprobó un proyecto de ley sobre la protección de los animales de producción y de los utilizados para experimentación y otros fines científicos, que establece unas determinadas multas que oscilarán entre 600 y 100.000 euros. La base de este proyecto de ley tiene su origen en el Tratado de Ámsterdam de 1999, acuerdo en el que se establecía la intención de mejorar las condiciones de vida que sufren muchos de los animales antes de llegar al matadero o al laboratorio
En cuanto a los animales de compañía, el proyecto de ley exige a los propietarios la obligación de asegurar su protección, teniendo en cuenta las circunstancias concretas de cada animal, tales como especie, grado de desarrollo, adaptación y domesticación. Se castigará duramente el maltrato, abandono o utilización de animales en peleas. Esto es lo que decía el proyecto de ley… pero ¿Qué entiende el Consejo de Ministros por “castigar duramente”? Acaso una multa de 100€ o 500€ es una pena por maltrato o sacrificio de un animal?
Recordemos que en nuestra ciudad, el pasado verano, un perro fue recogido cadaver de la terraza en la que malvivía con su compañero, en éstado famélico éste último, carente de chip, de vacunas al día etc.
Qué o por qué algunos humanos tienden a abandonar, maltratar y menospreciar a los animales?
Y dicho esto, qué tipo de ser es el toro? Por que es evidente que no se trata de un humano, pero por lo que podemos ver, en nuestro país parece no tener categoría de animal, pues las leyes de protección a éstos, parecen tratarlo como exceopción.
O quizás puede más el arraigo de una tradición que el respeto por los animales?
Se me ocurre qué sucedería si al ritmo de “olé, olé, olé!” y con el discurso de que las tradiciones no deben de perderse, recuperáramos los circos romanos, donde a los cristianos como a mí misma, los soltaban a luchar cuerpo a cuerpo con los leones. O las luchas de gladiadores. Quizás debieran tambien recuperarse, pues las tradiciones tan arraigadas a un pueblo como es el romano, y del cual descendemos, no pueden caer en el ostracismo….y ya de paso, que el alcalde del lugar de turno, (como los que defienden lo de los toros) decidiera haciendo uso de su pulgar si el gladiador vive o merece morir.
Que duro no? Cuando hablamos de vidas humanas parecemos no tener dudas… pero por que hacemos gala de ésta doble moral para con el respeto de la vida ajena?
Imaginemos un remake del Planeta de los Simios, pero que nos hallaramos de repente en “el planeta de los toros” ¿Cómo mereceríamos como raza ser tratados? Les invito a visionar dicha película y reflexionar a “la torera”
El mundo evoluciona, cada vez disponemos de más tecnología, pero como humana que soy, inmersa por naturaleza en éste mundo tecnológico tanto laboralmente como humanamente, no dejo de tener la sensación de involución en cuanto al respeto a lo ajeno humano y animal se trata, así como el honor a la verdad. Tema del que os hablaré en próximas ocasiones. Si las hay.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)